Basándonos en los estudios de la Organización Mundial del Turismo se advierte la profunda transformación que ha tenido el turista durante las últimas décadas; al principio sólo viajaba para conocer el destino, luego para disfrutar, hacer y pertenecer, así, hasta nuestros días en los que define el destino de su viaje, donde, además de los elementos anteriores, encuentre la opción de experimentar algo innovador.

El reto que nos debemos formular es ¿cómo poder ofrecer una experiencia innovadora y competitiva al turismo de romance en nuestros destinos?

Para contestar esta pregunta debemos analizar los siguientes tres aspectos: recursos, atractivos y producto. La combinación de estos será esencial para otorgar valor a la oferta turística global.

Por recursos turísticos, se entienden “los elementos procedentes de la naturaleza o del patrimonio cultural que, por sus valores intrínsecos, tienen potencial para generar atractivos y capacidad para ser aprovechados por el viajero”. Respecto al turismo de romance, ¿cómo se están involucrando estos recursos, naturales, históricos, culturales a las propuestas que les hacemos tanto a los novios como a los wedding planners, para convertirlos en su primera opción? ¿Conocemos los recursos de nuestro destino? Reflexionemos sobre este punto para vincularlo con la causa de sustentabilidad, ¿cómo podría abonar el turismo de romance a la conservación del destino?

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El segundo punto, atractivos turísticos, comprende “aquellos elementos que son percibidos positivamente por parte de la demanda, capaces de satisfacer algunas de sus necesidades de ocio mediante prácticas recreativas asociadas al mismo”. De esta manera, esos elementos tienen atributos favorables para desarrollar una actividad recreativa determinada y son reconocibles como tales por parte de la demanda. ¿Qué elementos vinculados a los segmentos del turismo de romance (bodas de destino, lunas de miel, despedidas de solteros, Baby y Family Moons) tenemos ya focalizados en nuestro destino? Y no solamente eso, sino, ¿conocemos qué beneficio final se desprende de cada uno de estos elementos para nuestros clientes?   

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Foto: Marcos Valdes WeddingPlanner: Paula Balderas

El reto es entonces poder convertir el recurso en atractivo; es decir, debemos aprovechar el conocimiento, la tecnología y los cambios que estamos mencionando para que el turista pueda satisfacer los objetivos del sector de romance En cuanto a los productos turísticos, serán los atractivos que han sido preparados para el disfrute de una experiencia precisamente turística, mediante un proceso de diseño, planificación, interpretación y comercialización en los mercados; en otras palabras, los productos turísticos constituyen los elementos de la oferta del destino que se ofrecen como servicio y que son capaces de generar flujos de visitantes.

Una cosa es contar con un directorio, guía de servicios y proveedores o un “paquete romántico”, y otra, es contar con una propuesta que los integre correctamente y en su totalidad;

 

Ciertamente, podría ser difícil comprender el concepto de producto turístico, porque intervienen varios componentes, aunque bien puede ser la relación de la suma de los productos y servicios. Puede ser dificultoso desarrollar un producto o un servicio nuevo, pero, ¿por qué no basarnos en algo ya existente (proceso, programa, proyecto, etc.) y darle un giro enfocándolo a nuestro segmento? En mi opinión, y sin menospreciar las iniciativas que ya se han llevado a cabo, debemos de cuestionarnos:   ¿qué hemos desarrollado como producto turístico innovador y competitivo en los recientes años para el turismo de romance?

Hay todavía mucho por hacer y eso es una muy buena oportunidad para nuestra Industria.

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