Hace algunos ayeres, ya casi 8 años iba caminando rumbo a la Universidad (mi segunda carrera profesional) y me encontré un ex compañero de la Universidad pasada. Clásico que hablas del clima, que has hecho y que es de tu vida. Entre las palabras que quedaron volando en el viento, yo recuerdo haber dicho: “Me fui por el papelito”

Para que entiendan el contexto de esa frase, mientras estudiaba mi primera carrera profesional “Arte Dramático” una de las sacudidas más grandes a mi plan de vida fue que no recibiría ningún reconocimiento oficial, es decir avalado por alguna institución dícese UNAM o SEP , después de estudiar y prepararme por 3 años en la profesión que yo aseguraba estaría el resto de mi vida. ¡Imagínense cuando le dije a mi papá! Quién estudió contabilidad y me sacó con lágrimas en los ojos de la IBERO donde ya estaba inscrita para estudiar Comunicación.

En aquellos días nuestro estandarte era que el papelito no definía tu talento como actor, y que en esta carrera papelito no habla. Hoy creo firmemente que era la única manera de convencernos que no lo necesitábamos. Y no es que un grado universitario te abra las puertas laborales en ningún ámbito, pero si te da el respaldo para un futuro mejor, empezando porque necesitas ese papelito para estudiar una Maestría.

Así que después de una fuerte lucha interna decidí poner cara de perro regañado y habiendo terminado la carrera de “Arte Teatral” le pedí a mi papá apoyo para estudiar una segunda carrera “Licenciatura en Comunicación”. ¡Ahora imagínense esa cara! Estoy segura que no me mató por puro milagro, pero me apoyó.

Y así es como volvemos al inicio de este artículo pues resulta que cuando ya había vencido todo demonio interno y tomado la decisión de sentarme junto a compañeros hasta 5 años más jóvenes que yo, me encuentro a este ex compañero que destroza mi decisión y mi plan de vida en un Tweet: “Papelito habla, no dice mucho de ti”

Creo que hice el coraje de mi vida como por 10 minutos. Luego lo olvide, hasta el día de hoy y no me pregunten porque. Tal vez venía pensando en el congreso de bodas y cómo mucha gente cuestionaba si era tan importante certificarse o ser Master, o que me hablaron de un diplomado en experiencias Wow! Lo que tengo claro es que recordé aquel momento y tengo la respuesta indicada: “Sí, papelito habla”

 

Papelito habla en las invitaciones de mis novias, papelito habla mucho antes cuando firmamos contrato, papelito habla en mi pizarrón de inspiración, papelito habla en la pared de mi casa que muestra a la orgullosa Licenciada en Comunicación y Medios Masivos, con miles de papelitos hablando de diplomados, cursos y certificaciones.

Papelito habló en mi vida y me guío hacia el camino que recorro hoy, fue gracias a mi cara de perro regañado frente a mi papá y mi obstinada forma de ser de encontrar mi verdadera pasión que hoy llevo 5 años dedicándome a los eventos., así que a mi me sirvió.

Papelito habla hoy y papelito hablará siempre, es preocupante que en nuestra industria la gente se aviente al ruedo sin saber nada del tema, jugando con los sueños de novios entusiasmados con su gran día.

Es necesario gente preparada en la industria, que defienda la importancia y la diferencia entre el que tiene el papalito (y los conocimientos) y el que por ocurrencia espontánea organizo la boda de algún familiar y se siguió.

Por eso invito a todos a que se certifiquen, a que constantemente nos actualicemos y así fortalezcamos la industria.

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